Nuggets de garbanzos y copos de avena con rebozado de maíz

Aprende a cocinar tus Nuggets de garbanzos y copos de avena

Vamos a cocinar unos deliciosos nuggets veganos a base de garbanzos y copos de avena, rebozados con copos de maíz, desde el principio y paso a paso.


Estos nuggets veganos de garbanzos y avena pueden congelarse para guardarlos y usarlos más adelante. Crujientes y deliciosos.


Ingredientes

Para la masa


Para el rebozado

También

Receta

Para hacer la masa de los nuggets, tan solo hemos de mezclar los ingredientes para la masa y los procesaremos con una trituradora, batidora, Thermomix u otro robot de cocina, hasta que quede una masa pastosa y homogénea.

Una vez tengamos la masa, la dejamos reposar un mínimo de dos horas, o de un día para el otro, bien cerrada, en la nevera.

A parte, batimos la harina de garbanzos junto con el caldo vegetal hasta que adquiera un consistencia viscosa, apta para rebozar.

Pasaremos los copos de maíz tostados por un rodillo o los trituraremos con una trituradora o robot de cocina. Si usamos la Thermomix, suele bastar con 5 segundos a velocidad 5. Con un colador pasaremos los copos triturados para separar el polvo fino. En un plato pondremos el polvo o harina de maíz y en otro el resto de copos triturados. Si obtenemos poco polvo/harina, podemos machacarlos más para obtenerlo.

Con las manos humedecidas, haremos bolas pequeñas que rebozaremos con el polvo. Esas bolas pasan al batido de garbanzo con caldo y de ahí los pasamos al plato de los copos de maíz machacados. Los aplastaremos ligeramente y nos aseguraremos de que queden bien cubiertos con una buena capa de copos de maíz. Los iremos poniendo a parte intentando que se toquen lo menos posible, es decir, sin colocarlos unos encima de otros.

Como si fuéramos a hacer croquetas, iremos friendo los nuggets formados en aceite bien caliente hasta que se doren y los iremos colocando en papel de cocina para eliminar el aceite excedente.

Si salen muchos (porque salen muchos), podemos congelar en una bandeja, o varias, los nuggets que no vayamos a servir. Una vez congelados en la bandeja, podemos pasarlos a bolsas de congelación o recipientes para que ocupen menos espacio. En el futuro podremos freirlos cuando la ocasión lo requiera directamente desde el congelador. Recueda que el aceite debe estar muy caliente para que no se desmenucen. Aguantan mucho tiempo y son un snack o un entrante delicioso. Lo mejor es servirlos con salsas para mojar, como all-i-oli, mayonesa vegana, ketchup o mostaza; eso va a gusto del consumidor.

¡Buen provecho!